viernes, 30 de noviembre de 2012

En estas fechas de recogimiento y concordia

Próximos a estas fechas tan señaladas como son las navidades, que principalmente consisten en percibir un cierto olor a una especie de mezcla entre pólvora y vómito, un aumento sospechosamente poco fortuito del precio del besugo y el padecimiento un año más de los besos con bigote de esa tía lejana, creo necesario advertir que soy creyente. Un creyente poco ortodoxo, pero al fin y al cabo, creyente, como dios manda. Y también creo justificado informar que mis creencias son tolerantes con las demás, excepto cuando esas otras creencias llaman a mi puerta o se cuelan por mi pantalla de led. Es ahí donde digo “quieto parao” y prefiero advertir a esos invasores de religiones ajenas que no intenten convencerme de nada que no tenga que ver con las siguientes deidades, símbolos o parafernalia fetichista. A saber:

No existe otro dios que no sea este:

Ni existe otro portavoz de la palabra dios que no sea este:


Ni una eucaristía que no sea ofrecida por estos:



Ni un signo de bendición que no sea este:

Ni concibo otros ángeles que no sean estos:


O estos otros:


Ni concibo unas majestades que no sean estas:
 
Ni una identidad maléfica que no sea esta:


Ni un enviado del Cielo que no sea este:


Ni un apostol que no sea este:

 
Ni una redentora que no sea esta:


Ni otros Cuatro Jinetes del Apocalipsis que no sean estos:


Ni otras congregaciones religiosas que no sean estas:

 
Para todo lo demás soy tolerante.

lunes, 12 de noviembre de 2012


El Rock se abre camino (si hace falta) a hostias
 
Aquí os dejo un viedoclip de una banda que ha publicado hace muy poco su primer disco. Ofrecen un rock honesto, con un buen balance entre melodías y fuerza, cojonudo para que te  acompañe durante esas buenas birras que te tomas con los colegas en tu tugurio habitual.

Surgen de una de las comunidades más complicadas para esto del Rock, Andalucía, concretamente Málaga, lo cual les otorga doble mérito. Es difícil hoy en día darte a conocer con una banda, sobre todo si es de Rock y se mueve en el territorio donde pasta plácidamente el mayor reducto de folclore popular basado en peinetas, trajes de faralaes y pendientes que necesitan pestillo de seguridad. Sí, de la tierra donde los toreros tienen estatus de asesores culturales, las tonadilleras marcan la línea prêt-à-porter y los promotores urbanísticos…bueno, de esos podemos hablar otro día.

Pegadle una escucha, tienen buenas maneras y canciones con las que hasta si tenéis una churri al lado podéis restregar la cebolleta. Desde la melancolía de “Otoño sin ti” a los arrebatos cañeros de “Lobo”  pasando por esa oda dedicada a una prostituta llamada “Reina de la Carretera”.

Salud y Rock ‘N’ Roll


 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Cambio moñas por Serie Z

Nos dicen que el mundo ha cambiado, que ciertas formas culturales ya están pasadas de moda, que hemos evolucionado y que los tíos melenudos y los riffs de guitarra ya no se llevan. Claro, que quienes lo dicen son aquellos que no se mueven desde hace décadas, aquellos que siguen diciéndonos que lo que está de moda es el indie si tienes anchura de miras (sic) o el chunda chunda latino folclórico si eres más conformista. Es decir, que el mundo sigue en las mismas manos de aquellos que siguen lucrándose a costa del más débil. Nada nuevo desde hace siglos. Cómete lo que te pongo y sonríe.

Y los "débiles", ya sea en forma de melenudos con sus Les Paul en las manos o de greñosos con ganas de inmolarse los tímpanos a base de acerados riffs y aporreamientos de bombos, les van a petar el culo, literalmente. Ni un jodido y políticamente correcto culo se va a salvar de la quema. Ocurrió a mediados de los cincuenta a manos de los grasientos rockers, más tarde ya acabando la década de los sesenta a través de las ordas psicodélicas y hippiescas que dieron paso al Hard Rock, volvió a ocurrir a mediados de los setenta con la llegada de las crestas mohicanas de los anfetamínicos punks y a primeros de los ochenta las huestes del Heavy Metal continuaron con su labor de destrozar conciencias bienpensantes y orejas agradecidas.
 

Vuestro momento Nescafé ha terminado, vuestros espacios radiofónicos para retrasados mentales y agradecidos buches están llegando a su fin, vuestra palurdez neuronal alimentada con música de fondo a base de tonadillas latinas o indies o pop de baratillo o flamenco-chup poligonero, van cuesta abajo y sin frenos. Poneros en pompa, no rest for the wicked.
 
Y Serie Z debería ser ese reducto desde donde los últimos galos irreductibles con su poción mágica elaborada con los sonidos de la guitarra de Chuck Berry y la voz cazallera de Lemmy, se dirijan sin pausas a ¡petar culos!. La Zona Zero de las ideologías apoltronadas.

 
Serie Z es ese festival que no ha perseguido multitudinarias audiencias ni contentar las ansias adolescentes de ver en directo lo que se ve en televisión. Su pretensión es la de ofrecer un buen puñado de bandas que entre su menú del día se encuentre el sudor y los decibelios. Lo han hecho otros años llevando a tierras jerezanas a bandas como The Dictators, The Bellrays, Nashville Pussy, Diamond Dogs, Suppersuckers, Southern Culture On The Skids, etc. Y este año no han defraudado porque entre el cartel encontrábamos a Y & T, Wishbone Ash, Leaf Hound, Jim Wilson, Dan Baird, Flaming Sideburns, Vanderbuyst, Warrior Soul, Devil's Dandruff, etc. Es decir, desde el Hard Rock ochentero hasta el Punk Rock de ascendencia neoyorkina.





 

En Serie Z podrás encontrar desde el metalhead que se sabe de carrerilla la discografía de Motorhëad hasta el rocker patillero que ama a Brian Setzer sobre todas las cosas, pasando por todos los que disfrutamos con todas las vertientes que el Rock honesto y sudoroso nos ha legado. Podrás ver camisetas de todos los pelajes: AC/DC, MC5, The Dictators, Iron Maiden, The Stoges, Heart, Black Sabbath, The Clash, Rose Tattoo,…
 
No, allí no encontraréis a nadie con una camiseta de Lady Gaga ni de Franz Ferdinand ni de Pitbull. Ya nos gustaría. Nos facilitaría el dar escape a ciertos instintos y compulsiones.   
 
Saludos a aquellos que me acompañaron este año: Ozzy, Jes, Kalimotxo, Mr. Night y Merlo. 













Aquí un video de una de las bandas que más atrajeron las miradas en Serie Z, Vanderbuyst. Jóvenes pero con raíces, fuertes pero con melodía.
 
 
Serie Z rules!